Hillary Clinton, que anunció su participación electoral para las presidenciales de 2016, podría enfrentarse a un inesperado problema: la pérdida de apoyo de sus propios partidarios debido a sus estrechos lazos con el gigante de los OGM, Monsanto.




La relación entre la candidata a la presidencia de EE.UU. Hillary Clinton y el polémico gigante de la biotecnología Monsanto, que se dedica al cultivo de semillas genéticamente modificadas, podría costarle el apoyo de sus propios partidarios, comunica ‘The Washington Post‘. En ese sentido, activistas del estado Iowa lanzaron una campaña contra Clinton, con el fin de que cambie su postura o elegirán a otro candidato del Partido Demócrata para las elecciones.




Mientras tanto, parece que para Clinton será difícil dejar de defender y apoyar a Monsanto. Según los últimos datos sobre las donaciones a la Fundación Clinton, la empresa es una de las que más transferencias realiza. En total, Monsanto pagó a la organización entre 500.000 y un 1 millón de dólares, mientras que otra empresa de bioingeniería, Dow Chemical Company, entre 1 y 5 millones.
El año pasado Hillary Clinton ofreció un discurso pagado, según el periódico, en el que defendió los alimentos genéticamente modificados. Cabe destacar también que uno de los asesores de Hillary es Jerry Crawford, un ‘lobbista’ de Monsanto que defendía los intereses de la empresa en los tribunales contra los agricultores.



La historia del respaldo de Clinton a Monsanto tiene su inicio en los años 90, durante su trabajo como abogada en el bufete Rose Law Firm, que representaba al gigante de la biotecnología, y continúa haciéndolo hasta la actualidad. Sin embargo, los activistas demócratas esperan que Clinton cambie su postura debido a la repercusión social. “Estamos esperando que Clinton dé un giro radical y declare contra Monsanto. Para nosotros sería fantástico”, afirma Laura Hubka, del Partido Demócrata en Iowa.